Por qué ya no le llaman para una entrevista de trabajo

El encuentro con el entrevistador sigue siendo un momento decisivo en la búsqueda de empleo. Si lleva un tiempo fracasando en esto debe esforzarse por conocerse a usted mismo, reciclarse y dominar el mercado en el que pretende trabajar.

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Si busca trabajo y tiene la suerte de conocer de antemano qué piensa su futuro jefe acerca de lo que ha de ser un candidato ideal, está de enhorabuena. Si ese jefe fuera Richard Branson, usted sabría que el fundador de Virgin cree en la contratación de personas (él habla de personalidades) antes que en las habilidades o el currículo. Así lo ha escrito en LinkedIn.

Y Laszlo Bock, el que fuera vicepresidente de recursos humanos de Google, se ha pasado unos cuantos años diciendo que prefiere contratar a gente que no haya pasado nunca por la Universidad, porque “el expediente académico y la puntuación de los candidatos en los test son inútiles como criterio de contratación”. Bock ha fundado Humu, una start up que usa la tecnología y las tendencias en comportamiento humano para conseguir que la gente sea feliz en su trabajo, que sea más productiva y esté verdaderamente motivada. Y además añade que “tan importante como la competencia técnica de un aspirante es la capacidad para contar una historia acerca de su carrera”. El criterio de Bock para contratar se basa en que “más que tener un buen producto o de lo que uno es, se trata de cómo lo cuenta a los demás”.

Ambos ejemplos muestran lo cambiantes y particulares que pueden resultar los reclutadores, lo difícil que se ha puesto la búsqueda de empleo, y las dificultades que se abren en su camino hacia un puesto si descuida todo lo que se refiere al currículo (¿sirve o no sirve en el proceso de selección?); a las capacidades y habilidades exigidas; a cómo ha gestionado su networking en un entorno laboral de ofertas invisibles o a la dificultad para encontrar consejo eficaz sobre la dirección que debe tomar su búsqueda.

Algunos estudios concluyen que, según los empleadores, el 75% de los currículos que éstos reciben pertenece a “candidatos irrelevantes” o “poco cualificados para el puesto”. Del 20% de los aspirantes que sobreviven a la primera ronda de escrutinio, sólo el 2% de los solicitantes son convocados para entrevistas. Así, para estar en ese selecto grupo que llega al encuentro definitivo con el empleador le conviene demostrar que sus habilidades profesionales están debidamente actualizadas y que su experiencia contribuirá a tener éxito en el puesto que se ofrece.

Su currículo, la carta de presentación y todo lo que presente a su posible empleador antes de la entrevista debe argumentar que usted ha creado valor en sus posiciones anteriores. Si al final le convocan a la entrevista será, entre otras razones, porque ha sabido comunicar sus logros y convencer a quien recluta de que puede ser un candidato óptimo para el puesto.

La primera consideración que debe hacer si hace tiempo que no le llaman para una entrevista de trabajo y lleva algún tiempo fracasando en los procesos de selección es analizar si realmente encaja en los puestos en los que se ha estado empeñando. Una estrategia básica es reciclarse profesionalmente, actualizarse y analizar qué nuevas profesiones son las más demandadas y en cuáles puede aportar algo nuevo. Se trata de anticiparse a las demandas del mercado.

Además, ha de tener en cuenta que existen nuevas fórmulas de trabajo, y no es necesario que se ciña a la empresa tradicional. Existen otros modelos laborales, hay un boom del empleo independiente y cada vez son más requeridos los profesionales multitarea, o aquellos que puedan diseñar un portfolio de carreras con identidades profesionales múltiples, haciéndolas compatibles.Quizá esto le lleve a la entrevista que persigue.

Conocerse. El fracaso en un proceso de selección puede deberse a que usted no ha hecho un pronóstico acerca de su trabajo, de su profesión o del sector en el que ha estado trabajando hasta ahora. Conocerse resulta determinante en un mercado de trabajo que cambia a gran velocidad y en el que será difícil que encuentre consejo fiable.

¿De verdad le ayuda su currículo? Para llegar a la entrevista, debe tener en cuenta que el currículo tradicional ya no sirve si no se complementa con otras estrategias. Es bien sabido que para los empleadores resultan cada vez más irrelevantes sus éxitos pasados. Y usted no puede venderlos de una forma tradicional.

Resulta útil elaborar el currículo según la oferta para la que uno se postula y potenciar la información relevante para el puesto en un primer vistazo, pues los seleccionadores hacen una primera criba en una lectura rápida para quedarse con los que mejor encajen. En los primeros 10 segundos se tiene que ver lo realmente importante.

Debemos ver nuestro currículo como algo en relación con lo que buscan las empresas y como una herramienta que nos diferencie del resto de candidatos. Sólo así conseguiremos pasar al siguiente nivel del proceso, que es la entrevista.

En todo caso, los fallos en el currículo no son la única causa de fracaso. Por si le sirve de consuelo, hay profesionales con un CV excelente que no encuentran trabajo. La explicación está en el hecho de que los seleccionadores buscan el encaje perfecto entre el candidato y el puesto, y este engranaje supuestamente perfecto no queda garantizado con un un currículo aparentemente ideal.

Llamar la atención o ser ignorado. Los reclutadores apenas leen los tres primeros párrafos de su vida laboral. Si pretende llegar al encuentro con el entrevistador debe buscar nuevas formas de impactar a quien selecciona en un tiempo récord.

Preparación sólida. Para conseguir ese discurso del ascensor personal que llame la atención del reclutador, hace falta dedicación previa y una preparación sólida. Ha de concerse a usted mismo, saber lo que quiere y lo que necesita la organización a la que se dirige en busca de empleo, demostrando una gran habilidad para sintetizar y comprender los valores de la compañía a la que aspira. Además resulta necesario ser un experto en las nuevas tendencias del mercado laboral -explicando cómo se va a anticipar a las demandas del mercado y cómo conseguirá los recursos necesarios para lograr esa anticipación- y, una vez más, ha de estar seguro de que cuenta con las capacidades profesionales adecuadas, algo que le proporcionará las ventajas competitivas que le diferencian del resto de candidatos.

El valor creciente del ‘networking’. Keith Ferrazzi, autor del best seller Never Eat Alone, asegura que “la forma de hacer contactos y pedir favores no es pidiéndolos, sino sembrando para luego recibir”. Ferrazi no cree demasiado en los eventos de networking, y cree que son básicamente “encuentros para desesperados”, porque la mayoría de asistentes son desempleados que desean entregar su currículo, y forman una congregación de gente que tiene en común estar parada. Lo cierto es que debemos cuidar nuestros contactos todos los días, y no sólo cuando nos quedamos sin empleo. Importa lo que dice en su currículo, pero también lo que dicen de usted quienes le conocen. Somos lo que nuestros amigos creen que somos, sobre todo en las redes sociales, y por eso debe cuidar el valor de sus interacciones y la imagen que forma su reputación profesional.

Un informe de Lee Hetch Harrison publicado esta semana asegura que al enfrentarse al mercado oculto de ofertas, compuesto por aquellas vacantes que las empresas no publican -se estima que alcanza a tres de cada cuatro posiciones-, “la red de contactos es uno de los activos más valiosos de los candidatos y puede ser la clave para encontrar un empleo (52% de los recolocados lo hace a través de esta vía, muy por encima de otras opciones como Internet, 20%)”. Parece claro que sin un networking que te permita acceder a las ofertas de trabajo ocultas sus posibilidades de éxito se reducen.

Los contactos sólidos resultan determinantes, de manera que el candidato ideal sabe quién merece de verdad la pena, y dónde se puede localizar a los amigos de alta calidad que nos ayudan a conseguir un empleo.

La mala marca. Recuerde que hay estudios que aseguran que lo que mostramos en Facebook tiene más valor para pronosticar nuestro éxito profesional que un test de personalidad. El peligro está en el hecho de que no haya una total congruencia entre lo que usted es en el mundo real y lo que explica que es en el mundo virtual. Su vida en las redes sociales (lo que dice que hace, lo que es y lo que hace realmente) resulta fundamental si persigue el objetivo de conseguir una entrevista de trabajo. Da igual el número de seguidores que tenga si su estrategia de márketing personal sólo vende humo sin mostrar resultados, experiencia o solidez profesional. La simple visibilidad aparente no dura mucho y no le permitirá acceder a la entrevista final.

Automatización de los procesos. Los reclutadores confían cada vez más en nuevas herramientas y fenómenos como la inteligencia artificial para mejorar los procesos de selección. En el camino hacia la entrevista de trabajo se encontrará inevitablemente con lo que se conoce ya como la inteligencia social, que es la convivencia de humanos y máquinas en el entorno profesional. Esto cambia nuestro trabajo y quizá no destruya empleo, pero sí obligará a una adaptación.

Ha de tener en cuenta que los robots entran ya en los procesos de selección para la criba masiva de vidas laborales, y la automatización en la selección de personas lleva a usar algoritmos que aprenden de los propios currículos y que encajan con los perfiles más buscados, con la oferta y la filosofía de la empresa. En estas circunstancias, los procesos cambian, y el camino hacia la entrevista también.

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